La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que el mundo podría enfrentar una hambruna sin precedentes si la guerra en Oriente Medio se prolonga en los próximos meses.
Según el informe del Programa Mundial de Alimentos (PMA), más de 300 millones de personas podrían quedar en situación de inseguridad alimentaria, superando los niveles actuales si el conflicto se extiende hasta junio de 2026.
El organismo alertó que hasta 45 millones de personas adicionales podrían sumarse a la crisis alimentaria global, impulsada por el aumento de los precios del petróleo y las dificultades logísticas para distribuir ayuda humanitaria.
Impacto del conflicto
Uno de los principales factores de preocupación es el bloqueo del estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte de suministros y energía a nivel mundial.
Esta situación está provocando retrasos en la entrega de ayuda humanitaria en algunas de las regiones más vulnerables, lo que podría generar la mayor interrupción en la asistencia global desde la pandemia de COVID-19.
Aumento de costos y presión global
Desde el PMA señalaron que los costos de transporte ya aumentaron un 18%, afectando la capacidad de respuesta en distintas zonas del mundo. Además, miles de camiones con asistencia circulan diariamente en un contexto cada vez más complejo.
El director ejecutivo adjunto del organismo, Carl Skau, advirtió que la situación podría llevar el nivel de hambre global a un récord histórico.
Riesgo global
Más allá de Oriente Medio, la crisis podría tener un impacto global, con subas en los precios de los alimentos, presión sobre sistemas de salud y mayores dificultades para sostener programas de asistencia.
La ONU alertó que, de continuar el conflicto, el mundo enfrentará una de las peores crisis humanitarias de las últimas décadas.